Papá calla, yo elijo

La importancia de las decisiones

Cuando empecé con todo este “follón” de ser padre, como comentaba en un post anterior, no tenía muy claro qué cosas estaba decidiendo por mi mismo y cuáles no. Habíamos ido delegando muchas de las decisiones importantes a terceros, sin ni siquiera darnos cuenta. Poco a poco, durante el embarazo, gracias a la información que fuimos recopilando, nos hicimos conscientes de ello y volvimos a tomar el control. Unas semanas antes del parto, decidimos el lugar donde tener a nuestra hija, hicimos un plan de parto y totalmente embriagados del poder que nos otorgaba La Decisión, decidimos hasta donde queríamos vivir y ver crecer a nuestras hijas.

Supongo que la mayoría de nosotros, si se para un segundo a recordar su pasado, podrá ver claramente muchas de las decisiones que se tomaron por nosotros, incluso en contra de nuestra voluntad. No sería nada extraño, que una buena parte de los que leéis este texto, hayáis cursado unos estudios, tengáis una profesión o simplemente hayáis vestido de determinada manera durante un tiempo, por una decisión que tomaron vuestros padres. Yo mismo, puedo reconocer en mi, muchas de esas decisiones no tomadas por voluntad propia, incluso diría más, tomadas en contra de ella.

Más sabe el diablo por viejo… si, si, pero yo conozco a un montón de viejos que no son diablos.

Los padres, de forma habitual y naturalmente, nos situamos por encima de los niños en la toma de decisiones. En muchas ocasiones superponemos nuestros intereses (incluso miedos y traumas) a los suyos propios. Nos creemos con la sabiduría necesaria y con la potestad de hacerlo. Es cierto que, la gran mayoría de esas veces, lo hacemos de forma inconsciente. Por ejemplo, es muy corriente ver como, nosotros los padres, decidimos la ropa que vestirán nuestros hijos, el corte de pelo que les harán en la peluquería, cuando tienen que tener hambre, qué tienen que comer cuando salimos a comer fuera, quiénes tienen que ser sus amigos, a quién le tienen que dejar sus juguetes, a quién tienen que dar un abrazo o un beso y así un largo etcétera.

Nora fue varios meses a todas partes vestida de Elsa (Frozen), feliz.

Como decía antes, a veces decidimos por ellos a causa de nuestros miedos adquiridos y algunos de esos miedos vienen determinados por la presión y la vergüenza social. El maldito qué dirán. Por poner un ejemplo, Nora fue varios meses con un vestido de Elsa (Frozen) a todas partes – tenía varios similares, así nos daba tiempo a lavarlos – . Todo el mundo la paraba y la hacía preguntas, la señalaban allá a dónde íbamos. A veces le regalaban sonrisas inocentes, otras veces no tanto. Como padre, dudas y te tambaleas, porque piensas que al final, la niña estará sintiendo esas burlas o se molestará por tanta pregunta o comentario y acabas pensando, que quizá, la mejor solución sería cortar de raíz el problema y elegir por ella otras prendas “menos vistosas”.

Creo que en éstos casos lo inteligente y constructivo es reafirmar y reforzar sus decisiones. Aumentar su autoestima apoyándoles frente a las miradas, risas o las palabras ajenas. Que se sientan libres de ser como quieran ser y que aprendan a defenderse de todos aquellos que quieran encasillarles o hacerles daño sin razón.

Mi hija mola más con 4 años de lo que yo molaré en toda mi vida

Hace poco, Nora le dijo a su madre que quería cortarse el pelo. Al llegar, la peluquera le preguntó a mi mujer por el corte de pelo que quería que le hiciese a la niña (claro ejemplo de que los padres decidimos por ellos generalmente) ella le dijo que le preguntase a Nora, pues era quien se lo iba a cortar. Al preguntarle, su respuesta fue: “Me rapas este lado de aquí y el flequillo me lo cortas como Rihanna” 

Por todo lo contado anteriormente, con Nora hemos intentado desde que nació, que decida que ropa se compra y se pone, el corte de pelo, la comida que come (si se puede) y cuanta cantidad come; elige y compra con su dinero, sus propios juguetes y decide a quien se los presta y con quien juega. Intentamos no coaccionarla y, al mismo tiempo, protegerla de las coacciones externas. Aunque parezca mentira, muchas veces nos sorprende la sabiduría con la que afronta estas decisiones. Tanto es así, que ahora cuando por algún desliz mental decido por ella, me mira súper digna de la muerte y me dice: “Papá, no, cállate, yo elijo”.

Sus primeros piercings a los 4

Otro pequeño ejemplo para ilustrar la importancia de la decisión. Antes de nacer las pequeñas, elegimos no hacerle los agujeros en las orejas, para que así ellas pudiesen decidir en un futuro, si querían ponérselos o no. Nos pareció algo personal sobre lo que no teníamos ninguna potestad. Hace unas semanas, llegó el momento y Nora nos dijo que quería ponerse pendientes.

Seguramente, recordaréis que hace algunos años se hacían con pistola en las farmacias, pero de un tiempo a esta parte parece ser que lo han prohibido. Tuvimos que elegir entre la aguja de un ATS o la de una tienda de piercings y nos pareció más profesional ésta última.

piercing

Antes de entrar a la tienda de piercings le explicamos todo el proceso, que los agujeros se los harían con agujas, sin anestesia, por lo que tenía que ser consciente de que le iba a doler. Ella muy seria y concentrada, afirmó varias veces que quería seguir adelante. Jamás se me olvidará la cara de Nora al salir de la tienda con su madre, después de hacerse los agujeros en las orejas, por decisión propia. Ni una sola lágrima, únicamente un grito de guerrera furiosa por cada oreja. Porque lo había decidido ella, porque se había propuesto llegar hasta las últimas consecuencias y porque quería salir de la tienda con sus pendientes rosas. Y así fue, salió con la cara del que se siente poderoso y triunfador. Habiendo domado a la bestia del miedo y traspasado todas las barreras, incluso la del dolor, para conseguir su objetivo.

Creo que es imprescindible que los niños decidan y empiecen a hacerlo desde muy pequeños y creo firmemente en la importancia de sus palabras. Si nos paramos a escucharles más a menudo, nos daremos cuenta de que saben elegir sus vidas perfectamente. Además creo en sus decisiones porque les pertenecen, al igual que sus aciertos y sus errores.

happy

Algunas veces sus decisiones nos hacen dudar o incluso sabemos con total seguridad que están equivocados, por todo nuestro bagaje y experiencia, pero incluso cuando se equivocan, son sus equivocaciones y aprenden de ellas. Dejemos que nuestros hijos sean libres, felices e independientes. Dejemos que decidan por si mismos.

*Por supuesto, todas aquellas decisiones que puedan poner en peligro su seguridad, salud e integridad, son de responsabilidad nuestra como padres y ahí obviamente no dejamos ningún margen de decisión posible.

Publicado por

Chema Juárez

Programador independiente (y fisioterapeuta en una época pasada), enfocado en el desarrollo de juegos, aplicaciones móviles y web. Fanático de la ciencia ficción y los videojuegos. Guitarrista de los ya extintos Nuevenoventaicinco. Y padre de las dos personas más bellas del mundo. La máquina funciona bien.

2 comentarios en “Papá calla, yo elijo”

  1. Me encanta la forma en la que contáis la libertad de decisión que dais a Nora. Yo también estoy convencida que es muy importante salvaguardar el poder de eligir y decidir de los niños. Creo que yo misma he sido educada en el espiritu de obedecer y hacer las cosas bien, aunque igual es mi carácter, y no tanto la educación.
    Pero admito que con mi hijo de 4 años, a veces me cuesta seguir luchando por ello…si veo que en el colegio reina la autoridad más aplastante, que en la tutoria me dice la directora que los niños siempre tienen que obedecer y ya cuando sean mayores pueden eligir por si mismos. De poco me sirve defender lo que describes en el blog. Espero y confío que la actitud de niño sumiso de mi hijo solo sea una fachada para sobrevivir sin ser hipocresía, y siga guardando su criterio propio. Al acordar con el reglas que habrá que poner en casa, me responde muy convencido que otras que en el cole, y la más importante intentar no enfadarnos.
    Por otro lado me causa dudas e inseguridad el concepto de dejar decidir a los niños por si mismos versus tener los niños consentidos, y el aprender a tolerar las frustraciones. Pero igual esto es tema de otro blog

  2. Hola Marjan, que gusto verte por aquí :).

    Estoy de acuerdo contigo en que hay diferentes caracteres. No todos los niños van a querer decidir ciertas cosas y habrá niños que de por si sean más sumisos o más dirigentes, más dependientes o más independientes. Yo pongo el ejemplo de Nora porque es el que me toca y no sabría decir si es porque ella es así de nacimiento, porque hemos favorecido que lo sea o por la suma de ambos.

    Más allá de la forma de ser del niño, que por supuesto hay que respetarla, creo que hay que educar y hay que enseñar al niño, o al menos darle la oportunidad de decidir. Por supuesto siempre dentro de las posibilidades de su entorno, del respeto hacia el y hacia los demás y con una base educativa y de información sobre aquello que va a decidir.

    En cuanto a decidir vs consentir. Creo que si previamente el niño tiene una base educativa, es respetado y sabe respetar, ha sido informado y tiene las herramientas necesarias tomará las decisiones de una forma consciente y correcta (más allá de que se pueda equivocar o no) y no se convertirán en decisiones consentidas sin más. Creo que la clave para que los niños que deciden no sean consentidos está en esa base. Decidir no significa no tener límites, dejar decidir a los niños conlleva una responsabilidad por parte de los padres enorme y un trabajo diario constante acompañándoles, haciéndoles de guías y sirviéndoles de ejemplo.

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