La crianza con apego en el mundo al revés

Hemos dado la vuelta al mundo y lo hemos puesto del revés. Cualquier aspecto relacionado con nuestras vidas lo hemos retocado tanto y es tan artificial, que apenas podemos imaginar cómo serían nuestras vidas, nuestra cultura y nuestra sociedad, si fuesen más naturales. Y al que lo intenta le llamamos Jipi y le miramos raro, como si fuese un lagarto de V.

Podría pasarme horas hablando de esa “artificialidad” en temas tan importantes como la alimentación, los hábitos, las relaciones y un largo etcétera, pero quiero enfocar mi atención, en este post, lo que conlleva tener un hijo en los tiempos que corren.

Hace tiempo, en otros posts, escribía sobre nuestra experiencia como padres primerizos, contaba como desde el momento en el que te quedas embarazado, la sociedad empieza a empujarte a una especie de molde estándar. Un molde, que han construido a lo largo de estos últimos años, en el cual nos hemos ido apoltronando y dónde nos encontramos felizmente.

Te regalan o te aconsejan comprar sacaleches, biberones, cochecitos, esterilizadores, cunas y todo tipo de artilugios relacionados con la supuesta crianza del bebé, que más bien parecería satisfacer las necesidades del hijo de robocop o un niño cortocircuito.

Y para muestra un botón:

Está tan metido en nuestra cultura, que pocas veces nos preguntamos si todos esos cacharros y artilugios son realmente necesarios para criar a nuestros hijos. Nos aplicamos el método y pasamos, por la misma rueda de hámster, la gran mayoría de nosotros. Básicamente porque es cómodo y la comodidad ahora es nuestra bandera y estandarte.

A poco que analicemos nuestro entorno, vemos ejemplos de éste tipo de crianza instrumentalizada en cualquier medio de comunicación, tv, cine, radio, internet, prensa e incluso cuentos infantiles. Seguro que una gran mayoría de nosotros tiene la imagen en la cabeza de niños con biberón o chupete, paseados en carritos y que duermen en una cunita en su propia habitación, mientras un móvil de estrellas les canta y se mueve lentamente sobre sus cabezas.

Fijaos si estamos acostumbrados a este tipo de imágenes que, a pesar de que en mi familia seguimos la fórmula del apego con nuestras hijas (lactancia, porteo, colecho…), en la primera versión que escribí del cuento, Tiny Trees, la historia finalizaba con la imagen del padre acostando y arropando a su hija en la cama de su propia habitación. Mi mujer al leerlo, me miró y me dijo pero ¿y esto?. Fue algo que salió de forma inconsciente, porque nos acostumbramos a ver la crianza con toda esa “instrumentación” y a una especie de niños robot, que duermen solos y no necesitan nada más.

Por eso en el cuento, Tiny Trees, tras esta reflexión, hemos querido ilustrar como es una familia que amamanta a sus hijas…

que las transporta cerquita del pecho…

y que al final de la noche y de las mil y una aventuras que viven juntos, las acuesta al calor del amor y la protección de sus padres.

Porque, pese a quien le pese, siguen existiendo este tipo de familias y también ellos merecen cuentos que muestren y reivindiquen esta manera natural de criar.

Puedes comprar el cuento en nuestra tienda para ayudarnos a seguir creando contenido infantil respetuoso, con los niños y las familias. Es un regalo perfecto y te lo llevamos hasta la puerta de tu casa 😉.

Publicado por

Chema Juárez

Programador independiente (y fisioterapeuta en una época pasada), enfocado en el desarrollo de juegos, aplicaciones móviles y web. Fanático de la ciencia ficción y los videojuegos. Guitarrista de los ya extintos Nuevenoventaicinco. Y padre de las dos personas más bellas del mundo. La máquina funciona bien.

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